Sobre mí
Nací en Buenos Aires el 7 de diciembre de 1971.
En algún momento de mi adolescencia, se despertó en mí un interés creciente hacia lo invisible detrás de lo visible. Leía con atención toda la literatura sobre el tema que llegaba a mis manos, pero por muy interesante que fuera, estas lecturas eran como piezas sueltas de un gran rompecabezas: no ofrecían un camino de vida que yo pudiera transitar, era solo información interesante. Cerca de los 20 años, llegó providencialmente a mis manos un libro que cambiaría mi vida. Revisando estantes en una pequeña librería de San Isidro (provincia de Buenos Aires), me topé con un libro de un autor desconocido en ese entonces para mí: Rudolf Steiner. Aún hoy recuerdo perfectamente las palabras del traductor en el prólogo: "Detente, lector, tú que pasas; este no es un libro cualquiera, es un libro que tiene una vida y un destino, y puede que influya en tu vida y tu destino...". Descubrí, luego de algunos giros del destino, que Rudolf Steiner no solo había escrito ese libro, y así, buscando, llegué a los 21 años a la casa de quien sería mi amigo y mentor, el Dr. Carlos Bahamondes, quien me invitó a las reuniones de estudio en su casa sobre las obras básicas de la Antroposofía, y más tarde fue él quien me sugirió estudiar la carrera de medicina, de modo de poder plasmar el conocimiento antroposófico en una forma práctica y útil para la vida. Tenía 23 años cuando inicié la carrera de medicina, y Carlos falleció poco después. En la Antroposofía había encontrado mi casa: una fuente de conocimiento espiritual profunda y a la vez accesible a la forma de pensar occidental, práctica; y no hacía falta una túnica ni sentarme con los pies cruzados.
Encontré en ella una cosmovisión capaz de integrar armónicamente mucho de lo que yo había leído hasta entonces: las partes del rompecabezas que había hallado previamente desperdigadas en el camino ahora formaban, o podían formar, parte de una imagen más grande, más abarcativa e integradora. Incluso la figura de Cristo, que hasta entonces había permanecido ajena a mi vida interior, encontró gradualmente, a través de los años, un lugar fundamental en mi vida espiritual.
Luego de recibirme de médico, hice mi especialidad en medicina interna, y al finalizar decidí trasladarme a Chile para asistir a un seminario antroposófico intensivo que por entonces se dictaba en Santiago. Fue un seminario decisivo para mí en términos de profundización del conocimiento antroposófico, pero que también me permitió vislumbrar los peligros del camino espiritual; y por ello, luego de 7 años de estudios, decidí alejarme y seguir mi propio camino.